In the heart of Santa Teresa—a town where surfboards outnumber stoplights and the ocean sets the rhythm of life—a dedicated force works tirelessly to protect the very essence of this paradise: the water.
Nicoya Peninsula Waterkeeper, a grassroots nonprofit based right here in Santa Teresa, is a proud member of the global Waterkeeper Alliance. They are committed to monitoring, protecting, and restoring water quality across coastal watersheds and marine ecosystems.
Their mission is clear: to keep rivers running clean, beaches pristine, and the ocean thriving. Through research, fieldwork, education, and advocacy, they tackle the unique environmental challenges facing this community—from inadequate waste management systems to the growing impacts of tourism.
But their efforts reach far beyond data and reports. They roll up their sleeves—establishing weekly beach cleanups, educating locals and visitors about sustainable practices, monitoring water quality, raising awareness, advocating for change, and supporting the infrastructure the community urgently needs. In 2024 alone, their initiatives prevented nearly 1,215,567 kg of waste from reaching landfills and the sea.
Their vision is a sustainable and regenerative Santa Teresa, where development lives in harmony with nature and every individual plays a role in safeguarding precious water resources.
With every project, Nicoya Peninsula Waterkeeper brings essential tools, science, and education—and with every action, they deliver a powerful reminder: water is life, not property.

The Water Is Not Ours: Rethinking Our Relationship with Nature
Water is not a possession. It’s a gift—a flowing, living force that sustains all life. Yet, we often speak of “our water” as if we hold ownership over something that belongs to all of us and to none of us.
Let’s shift this way of thinking.
Water doesn’t need us—we need water. It existed long before humans and will outlast us unless we continue to disrupt its balance. Damming rivers, polluting oceans, and treating water as a commodity have pushed ecosystems to the edge. And when nature suffers, so do we. We are nature.
We must stop acting like owners and start living like stewards. Water is not ours to claim—it is ours to protect.
So let’s drop the illusion of control. Let’s speak and act with reverence. Let’s ensure that future generations inherit rivers that still run, oceans that still breathe, and rain that still falls clean.
Our vision is bold and beautiful: communities where rivers run clean, oceans teem with life, and every drop of water is honored for the miracle it is.
Because water is not ours. But its future is in our hands.
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Conocé a los Guardianes del Agua en la Península de Nicoya: Nicoya Peninsula Waterkeeper
En el corazón de Santa Teresa—un lugar donde el océano marca el ritmo de la vida y los atardeceres son un punto de encuentro fijo—existe una fuerza dedicada que trabaja incansablemente para proteger la esencia misma de este paraíso: el agua.
Nicoya Peninsula Waterkeeper, una organización sin fines de lucro de base comunitaria con sede aquí mismo en Santa Teresa, es un orgulloso miembro de la alianza global Waterkeeper Alliance. Su compromiso es monitorear, proteger y restaurar la calidad del agua en las cuencas costeras y los ecosistemas marinos.
Su misión es clara: mantener los ríos limpios, las playas prístinas y el océano lleno de vida. A través de la investigación, el trabajo de campo, la educación y la incidencia, abordan los desafíos ambientales únicos que enfrenta esta comunidad, desde sistemas de gestión de residuos inadecuados hasta los crecientes impactos del turismo.
Pero sus esfuerzos van mucho más allá de los datos y los informes. Se arremangan y actúan: organizan limpiezas semanales de playas, educan a locales y visitantes sobre prácticas sostenibles, monitorean la calidad del agua, generan conciencia, abogan por el cambio y apoyan la infraestructura que la comunidad necesita con urgencia. Solo en 2024, sus iniciativas evitaron que casi 1.215.567 kg de residuos terminaran en los vertederos y en el mar.
Su visión es la de una Santa Teresa sostenible y regenerativa, donde el desarrollo convive en armonía con la naturaleza y cada persona asume un rol activo en la protección de los valiosos recursos hídricos.
Con cada proyecto, Nicoya Peninsula Waterkeeper lleva herramientas esenciales, conocimiento científico y educación a la comunidad—y con cada acción, nos recuerda una verdad profunda: el agua es vida, no propiedad.
El Agua No Nos Pertenece: Repensando Nuestra Relación con la Naturaleza
El agua no es una posesión. Es un regalo—una fuerza viva y en movimiento que sostiene toda la vida. Aun así, muchas veces hablamos de “nuestra agua” como si tuviéramos derecho sobre algo que en realidad nos pertenece a todos y a nadie al mismo tiempo.
Es hora de cambiar esta forma de pensar.
El agua no nos necesita a nosotros—nosotros necesitamos al agua. Ha existido mucho antes que los seres humanos, y seguirá existiendo después, a menos que sigamos alterando su equilibrio. Al represar ríos, contaminar los océanos y tratar el agua como una mercancía, hemos llevado a los ecosistemas al límite. Y cuando la naturaleza sufre, nosotros también sufrimos. Porque somos naturaleza.
Tenemos que dejar de actuar como dueños y empezar a vivir como guardianes. El agua no es algo que podamos reclamar—es algo que debemos proteger.
Soltemos la ilusión del control. Hablemos y actuemos con respeto. Asegurémonos de que las futuras generaciones hereden ríos que sigan corriendo, océanos que aún respiran y agua pura que siga nutriendo la tierra.
Nuestra visión es clara: comunidades donde los ríos corren limpios, los océanos rebosan de vida y cada gota de agua sea honrada como el milagro que es.
Porque el agua no nos pertenece. Pero su futuro sí está en nuestras manos.
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